Israel… no oprimas a tu hermano, estás sembrando vientos y tempestades
Adolfo Pérez Esquivel | Vía Alai
“y juzgará entre las naciones y
reprenderá a muchos pueblos;
y volverán sus espadas en rejas de arado,
y sus lanzas en hoces; no alzará espada
nación contra nación, ni se adiestrarán
más para la guerra” (Isaias 1,4)
Sonó el teléfono a las 3.45 de la noche, la voz de un amigo preocupado y dolorido se preguntaba qué podía hacer la comunidad internacional frente a los bombardeos de Israel, el 27 de diciembre del 2008 sobre la Franja de Gaza y la posterior invasión terrestre provocando muertes y graves daños a la población palestina, con los llamados “daños colaterales”, utilizado para ocultar las masacres.
Israel trata de justificar los ataques por la escalada de violencia de los misiles lanzados por las milicias de Hamas contra poblados de colonos israelíes en territorio palestino ocupado.
Tras largas décadas el conflicto entre Israel y Palestina no tiene perspectivas de solución, a pesar de los intentos de diálogo y treguas que terminaron fracasando en el tiempo. El problema es que no quieren llegar a una solución del conflicto.
Los intereses económicos, políticos y militares de Israel y de los EEUU desconocen las reiteradas resoluciones de la ONU para poner fin al conflicto y buscar una salida política y que se aplique la resolución del año 1948 sobre la constitución de dos Estados, el de Israel y Palestina.
En el tiempo transcurrido se ha constituido únicamente el Estado de Israel, país que en alianza con los EEUU se oponen por las armas a la constitución del Estado Palestino, invadiendo su territorio y asentando colonias judías, expulsando y marginando al pueblo palestino y utilizando métodos aberrantes como la tortura, el trato cruel y degradante y violando los derechos humanos; levantando un “muro infame” que divide a los pueblos sometiendo a los palestino a la marginalidad, la pobreza y el terror.
Todo esto se hace en nombre de la “seguridad y contra el terrorismo”.











